Astrología

Una vía de autoconocimiento

Es la ausencia o la frustración de un proyecto personal lo que provoca esa sensación de infelicidad que parece ir apoderándose de más y más personas. Cada individuo tiene la posibilidad de orientar su vida hacia objetivos, metas y sueños que llenen sus necesidades afectivas, profesionales, culturales y espirituales. Para llevar la vida hacia delante en la Espiral Evolutiva necesitamos educar nuestro interior…. la conciencia.

La verdadera efectividad no radica en hacer más cosas en menos tiempo, sino en realizar las cosas importantes de forma correcta, equilibrada y sinérgica. Aquí es donde nos asiste la astrología como ciencia sagrada que conduce a la luz. Esta definición nos lleva inexorablemente a plantearnos: ¿Cuales son las cosas más importantes de nuestra vida? La respuesta solo podemos hallarla en el interior. La esencia de una vida efectiva consiste en aprender a vivir según nosotros mismos, es decir lo que nos dicta nuestra conciencia, porque de todos los factores que influyen en nosotros, en cada elección que hacemos, éste es el factor que apunta siempre hacia la dirección en que se mejora nuestra calidad de vida.

La astrología nace del intento de hallar una relación de semejanza entre el cosmos y el ser humano: Así como es arriba es abajo. La astrología usa la relación de analogía entre arquetipos humanos (imágenes ideales y deidades proyectadas por el inconsciente colectivo) y los astros, una simbología (astral) cuyas cualidades humanas se plasman en los astros y sus periodicidades (sincronicidad). La ciencia astrológica relaciona esos atributos de los dioses (el Sol y los planetas) con la interioridad del ser humano. Cuando estas relaciones se hacen conscientes el ser humano avanza en su realización personal. Somos libres de pensar si estas relaciones remiten a nuestra interioridad, pero sea constatable o no, tomar conciencia de nuestra vida siempre es una buena elección.

La sabiduría universal contenida en el simbolismo del Zodíaco constituye una guía facilitadora para que cada ser humano encuentre el camino que mejor le permita desplegar sus energías unificadoras del modo y en el ámbito de la vida más adecuados a su naturaleza esencial. La finalidad última que nos transmite la astrología a través de la carta natal es que todos venimos a la tierra para cumplir una determinada tarea o misión, y es la de efectuar cierta contribución práctica a la comunidad y a la vida en su totalidad. Cumplir el propio destino es tarea de toda una vida y cuando el propósito del alma se realiza el ser no puede más que expresar su mayor alegría y felicidad.

El aprendizaje de la astrología es un emocionante viaje al fondo de nosotros mismos que nos capacita para seguir aprendiendo en el día a día. El estudio de la astrología es un verdadero proceso de aprendizaje, de educación y asesoramiento que me conduce hacia mi mismo, hacia mi interior, hacia lo que realmente soy, hacia mi singularidad y belleza original.

Fundamentos de Astrologia

Todo el universo está en constante movimiento. La luz, el sonido y la materia son expresión de este permanente y estable estado vibratorio: EXPANSION- CONTRACCIÓN, flujo y reflujo, Yin-Yang, muerte y nacimiento; así que es un proceso dinámico y continuo de transformación. Si en el cielo todo es constante, hay periodicidad y es pronosticable dentro de unos márgenes muy estrechos de irregularidad, en la superficie terrestre no hay orden sino caos relativo: emociones impronosticables, conflictos irracionales, crisis inesperadas, guerras. Conquistar el orden en el mundo es una de las aspiraciones esenciales del ser humano y la Astrología nace del intento de buscar ese orden dentro del aparente caos percibido en la tierra. El dualismo entre orden celeste y desorden terrestre se acepta en cualquier parte como un hecho, sin embargo el orden está en todas partes, solo el ser humano es incapaz de verlo. El desorden observado por el ser humano en la tierra es una visión incompleta de su existencia Al observar el cielo y aplicar las leyes de la analogía, podemos ver como dentro del “caos” de la vida diaria hay un orden implícito cuya constatación y comprensión solo es posible si se persigue una visión más amplia de la que otorgan nuestros sentidos (así es arriba como abajo). Un organismo está ordenado, pues la vida es orden, sin embargo al observarlo con microscopio cada célula parece actuar de forma caótica respecto a sus vecinas, así que depende de donde se mire. Podría decirse que el caos es el punto de partida de un camino, un proceso y una transición hacia ese gran todo que es también el Ser interior.

El símbolo nace de la síntesis y de la expresión del ritmo natural, resultado de haber unido la fuerza integradora que empuja a establecer el equilibrio con fuerzas en oposición, y con él poder alcanzar una dimensión superior. Toda polaridad es “lucha” de fuerzas antagónicas y complementarias sin que pueda existir una sin la otra. Sabio es aquel que comprende el proceso, siente su ritmo y realiza el significado de sus atracciones y repulsiones polares, el que observa la naturaleza como una interacción cíclica de energías entre lo particular y el gran todo.

Devenir más completo es desarrollar la capacidad de vaciarse. Libre de prejuicios evito que se distorsione mi visión de la realidad. Esotérico significa que proviene del interior, una experiencia inmediata e internamente vivida, tan sentida e intensamente clarividente que es indudable. Proviene del propio centro interior, adquirido de primera mano como contacto directo con la intuición. Eso tan inmediato que nos ocurre tiene un significado, y no basta con el darse cuenta de que pasa esto y buscar una explicación racional sujeta a cánones aprendidos del mundo exterior, sino de COMPRENDER lo que sucede en cada momento, que no es solo quedarse con lo que pasa, sino remitirlo a la interioridad. Esotérico no es solo vivir la experiencia, sino comprender el significado.

La Astrología muestra el orden del cielo y los medios para ser reconocido como reflejo o proyección de nuestro orden interior. Es un orden oculto, real que se manifiesta en todos los aspectos de la vida. Se adquiere sabiduría cuando reconocemos ese orden y lo aceptamos. La astrología no solo confirma ese orden existente (leyes de Kepler) distinguiendo tipos y categorías, sino que pronostica sucesos que van a tener lugar, según la posición que ocupen los astros (tránsitos) dentro del ciclo al que pertenecen. El ser humano no tiene ningún control sobre tales sucesos, pero ejerce su libre albedrío cuando se responsabiliza, bien sea remitiendo y relacionando lo que ocurre afuera (por analogía y sincronicidad) con su proceso interno, pero sobretodo cuando elige responder (ante lo que le llega a la consciencia) antes que reaccionar.

La Astrología abre un libro de imágenes universales o arquetipos llamado Zodíaco en que cada una de ellas posee un simbolismo, una función y un significado. Mediante la comprensión de estas imágenes podemos lidiar nuestra experiencia con mayor sentido al decidir contemplar dichas relaciones de forma objetiva y como una totalidad. El conocimiento simbólico permite acceder a una comprensión no intelectual por haber existido una captación de sentido.

La astrología muestra una cosmología cuyos sistemas, sujetos a ciclos, pide reconocerlos y aceptarlos (sin ofrecer resistencia, sin necesidad de tanto sufrimiento). La Astrología aplicada al ser humano desvela el sentido de una vida, muestra la dirección y la actitud para realizar el Ser; muestra tanto los talentos y dones del yo, como también revela los puntos débiles y vulnerables del carácter sujetos al ataque del destino (propósito del alma). La astrología ofrece la oportunidad y el conocimiento hacia un fin ineludible que es el de cumplir el propio destino con el menor esfuerzo posible, o mejor aún, recorrer el viaje de la vida con el mínimo equipaje.

Y la pregunta fundamental: ¿SOMOS LIBRES O ESTAMOS DETERMINADOS? Resulta evidente que vivimos situaciones que escapan a nuestro control: muerte, enfermedad, accidente. Por otro lado es intensa la sensación de que en muchas ocasiones tomamos decisiones que determinan el futuro acontecer. Para la razón esto resulta una antinomia. “Si estoy determinado no existe libre albedrío, si soy libre y mis elecciones cuentan, entonces el determinismo es una ilusión”. La controversia libertad – destino parece irresoluble siempre que se considere a la libertad como la posibilidad o derecho de hacer lo que le plazca a uno. Pero no para todo el mundo la libertad está en hacer lo que uno quiere. El descubrimiento del inconsciente pone de manifiesto la existencia de fuerzas que operando desde la oscuridad determinan fatalmente el destino de una persona. Llámese neurosis, complejos, instintos, arquetipos, dioses, el resultado es el mismo. Nos han hecho creer que la virtud y la moral consisten en la sujeción a unas normas colectivas que marcan el ámbito de lo correcto o incorrecto, de bien y mal, pretendiendo universalizarlas, sin embargo el tiempo (la historia) demuestra cada vez más su absoluta relatividad. En tal caso, la libertad que uno dispone no es más que un conjunto de elecciones, decisiones y motivos que actúan casi siempre como justificaciones y explicaciones que se da a uno mismo y a los demás, y que a la vez encubren otras motivaciones cuya naturaleza y designio ignora.

Ser libre es elegir lo mejor y lo mejor es cumplir el propio destino. Libertad consiste en hacer alegremente lo que se tiene que hacer. No es lo que sucede (que no puedo evitar) sino qué hacer con lo que sucede. Soy libre cuando puedo elegir entre responder y reaccionar. Los antiguos griegos ya vieron que el destino exige, para cumplirse, la acción de la libertad. Ser libre es actuar con responsabilidad, uno sabe que cada momento de su existencia presenta una exigencia, una especie de obligación y que la vida implica cumplimiento.

El destino es el propósito del alma y la astrología es útil para descubrir y realizar ese destino al elegir el yo concordancia con el orden celeste. Para la astrología el destino es la expresión del acto de creación divino no revelado aún. El propio destino ya constituye una revelación pues la eternidad nos habla a través del inconsciente. La manifestación de lo que aparece como divino se percibe como fuerza de destino, y es que libertad y destino enlazados dan sentido a una vida.

La libertad interior da sentido a la vida cuando es usada como instrumento para poner al alcance del mundo la voluntad del Ser (Sol) y liberarme más allá de mis condicionantes. Es el contacto con el Ser que nos hace libres. Hago uso de mi libertad cuando ya no estoy sometido a la presión de mis deseos y expectativas ajenas, ni de mis anhelos y apegos. Cuando desaparecen las falsas necesidades ya no espero de la vida la realización ilusoria de mis deseos. Libertad es vivir sin miedo, sin dependencia y sin exigencias. Ejerzo mi libertad cuando me disciplino y ya no me dejo manipular por nada ni por nadie, eso no significa que me identifique con la omnipotencia, pues no puedo evitar ciertos acontecimientos, pero si puedo escoger como sentirme ante lo que pasa y aceptar lo que sucede.

La astrología muestra la manera consciente de cómo afrontar las experiencias de la vida y conseguir de ellas entendimiento. La sabiduría no se puede enseñar al estar basada en la comprensión de experiencias vividas sin reservas, solo puede adquirirse viviendo la vida en la alegría, el dolor, en la exposición honesta y con coraje ante toda experiencia significativa. Vivir para los resultados ayuda a dar sentido a la vida pues se desarrolla el conocimiento de: “No hay accidentes, todo lo que experimento es de algún modo necesario para que pueda avanzar y pasar a la etapa siguiente”, eso mantiene motivado al yo para fijarse metas cada vez más elevadas, pero nada puede ayudarlo más a superar, o a soportar los pesares que la conciencia de tener una tarea en la vida. Al descubrir cual es la misión personal el yo se prepara para ponerse a su altura, sabe que su universo está ahí y si es como es será por alguna razón que todavía desconoce.

La manera de aproximarse a la propia carta natal es con la plena aceptación de la responsabilidad personal y hacia una dirección interna de sabia comprensión. El empleo consciente y deseado de lo que está disponible al nacer conduce progresivamente a la plena integración de la personalidad. Se trata de armonizar los conflictos psicológicos con vistas a una realización individual. La carta debe ser en si misma un símbolo vivo que evoque la realidad del yo. La carta y su interpretación no solo es un medio para la comprensión del proceso de cambio en la vida a todo nivel, sino que ayuda a tomar conciencia de nuestra totalidad perdida.

Los símbolos de la carta de una persona que trata de realizar las potencialidades de su tema natal no debe hacerse como un condicionamiento, o como un balance de cualidades y debilidades, de acontecimientos felices y nefastos, sino que en lugar de ello deben ser utilizados para manifestar de una manera concreta la propia egoicidad.

La responsabilidad pasa por ocuparme de mi mismo y decidir experimentar conmigo mismo. Al reconocer las propias limitaciones y aceptarlas y elegir vibrar con motivos del signo solar, son actos de voluntad que me llevan a obtener sentido de la propia vida y en consecuencia a la satisfacción y la alegría, y eso porque hay congruencia entre el interno y el externo. Realizar el Sol significa estar en permanente contacto con el Ser a través del propio ser esencial. Tal vez el fin último sea poner nuestros dones y talentos al servicio de la luz. Expresar serenidad, alegría y gratitud, por estar en paz con nosotros mismos, es la mayor contribución que podemos hacer al mundo.

Función superior del signo solar

Aries: Emprendedor de una causa universal, es obediencia a un imperativo moral, bajo el impulso de restaurar el equilibrio donde no lo hay. Lucha por lo que cree justo sin importar riesgos ni obstáculos. Valor para intervenir y lograr la paz. Fe indestructible en un camino que nadie vio antes. Confía en su inspiración que le proporciona motivación y combatividad. Alcanza plenitud cuando cultiva el sentido d vitalidad, prodiga su habilidad de autoafirmación y de iniciar cambios. Somete la voluntad del yo a la voluntad del Ser. Es cabeza y conductor de la humanidad, intérprete y ejecutor de las órdenes de Dios.

Tauro: Administrador de lo conquistado por Capricornio, vela y cuida los recursos naturales del mundo. Protege valores universales de la humanidad con paciencia y determinación. Enseña a admirar la belleza de la naturaleza. Sabe que sobre él hay una autoridad protectora: la tradición y la herencia. Su estabilidad establece el fundamento de toda firmeza sin la cual no existiría suelo sobre el que trabajar. Es el ser guardián del tesoro y la herencia de la humanidad, la naturaleza. Debe relacionarse con el mundo material y construir un sentido de valía permanente.

Geminis: Es el mensajero de la humanidad, divulgador de una idea, portavoz de rigor y verdad. Su labor redentora se hace a través de mensajes que ponen en contacto cielo y tierra. Capacidad de escuchar, dialogar y comunicar la verdad. Rápida búsqueda de criterios de verificación a partir de formas ideales. Es comprensión: de la duda a la fe, el camino de la verdad por el error. El yo se hace instrumento de preparación de esos caminos, de estar a la vez dentro y afuera, de ser hijo terrestre y celeste. Debe desarrollar la discriminación mental y comunicar.

Cáncer: Bajo el impulso de alcanzar maestría emocional para la mayor felicidad en el mundo, deviene el protector de los débiles. Su misión es emplear la agudeza y la sensibilidad para la curación y el alivio de los demás. Restituir/intervenir para disminuir el dolor y sufrimiento del mundo. Nutrición, alimento psíquico, caridad, solidaridad y hospitalidad. Emplea sus fuerzas para infundir valor al temeroso, esperanza al desesperado y alimento psíquico al menesteroso. Necesita abrir sus sentimientos al otro y así nutrir la conciencia de los demás.

Leo: Reina en la tierra sostenido por una idea moral. Es poder del espíritu sobre la materia, del niño divino sobre el yo, es el mayor poder sobre la tierra. El iluminador de la humanidad. Conserva y dirige el poder creativo surgido del fuego interior que se convierte en símbolo de la revelación del Ser. Su independencia proviene del alto grado de autoconciencia al sentirse digno de heredar el cielo en la tierra. Es instructor de sus semejantes infundiendo confianza y positividad. Debe reconocer el centro de si mismo, el creador verdadero y ofrecerle fidelidad.

Virgo: Recolector del agro, esfuerzo en discriminar y separar lo útil y superfluo de lo sembrado por Capricornio, y de lo cultivado y cuidado por Tauro. Es alquimista porque transforma la materia en algo útil para el espíritu. Purificación refinada de materia prima a sustancia pura, empleando precaución, previsión y prudencia. Debe transmutar lo inferior del yo en lo superior, con espíritu de servicio. Aceptar con humildad servir a los demás antes que a si mismo.  Mediador entre cielo y comunidad, aspira a la perfección a favor de la redención de los demás. Debe aprender a perfeccionarse y refinarse como vehiculo de servicio y tomar parte en la transmutación de lo que es fundamento en la vid

Libra: Es el defensor de la justicia y de los derechos universales, bajo el impulso de conocer la verdad. Actúa sobre la inercia y el desgaste de la materia. Armoniza  conflictos. Sabe como relacionarse para convivir en paz y armonía. Mantiene abierto el camino por el que fluyen impulsos mentales de los mundos superiores a inferiores. Es buscador de conocimiento, ponderación, verificación y reflexión. Aspira a mantener el equilibrio. La misión de mediar interioridad y exterioridad es superar la contradicción entre mente y materia con creatividad. Debe aprender a reconocer los opuestos dentro de su propia naturaleza y equilibrarlos.

Escorpio: Es el suministrador de sustancia psíquica. Receptor y acumulador de la energía emocional y psíquica del mundo. Capacidad de absorber, recoger, retener y vivenciar energías psíquicas. Sabe inocular la sustancia curativa allí donde solo él conoce. Es el sanador y rejuvenecedor de la humanidad, capaz de transformar las heridas del mundo psíquico y emocional en procesos de transformación. Su misión es auto regenerarse y administrar la energía psíquica y sexual para transformarla en poder curativo y ponerla a disposición de quien la necesite. Debe aprender a amar e integrar su propia oscuridad para poder curar la oscuridad alrededor de él.

Sagitario: Es el mediador y portador de una idea divina. Simboliza la energía del maestro espiritual. Armoniza la tensión entre la naturaleza animal y divina del yo. Es mediador del espíritu y profeta al expandir una nueva idea moral. Somete su voluntad a la ley superior a través de la intuición, sabiduría y leyes de la justicia. Limpia instintos y deseos que ocultan y confunden la voluntad pura. Su misión es vencer el animal guiado por la voluntad superior. Aspira a superarse y erigirse vencedor de si mismo. Debe aprender a ver consciencia en toda aspiración.

Capricornio: Es el maestro sobre la tierra, el sembrador del agro. El que vence la inercia de la materia. Es puerta de dioses: donde los hombres son llamados para recibir la experiencia del cielo en la tierra. Es el mago, que dispone de todos los elementos para realizar y construir. Con tenacidad incansable deviene conductor responsable de todas las empresas que inicia. Su deber es rebajarse para elevar a los demás. Es el portador de la carga del mundo. Aspira a realizar un propósito superior todavía no realizado en cumplimiento de un deber. Debe aprender a dominar su medio y a si mismo y ser un ejemplo del poder de la voluntad.

Acuario: Es el guardián de la verdad. Es poder de concentración y visualización, de ver con claridad. Es capacidad de subir alto y visualizar los arquetipos o ideas universales. La libertad no es utopía, se ha visto la imagen original del Ser. Es mantenerse fiel a si mismo cueste lo que cueste. Es portador de una idea original. Su independencia mental, libre de ataduras tradicionales, le lleva a comprender la verdad y ponerla a disposición de quien la reconozca. Debe aprender a volverse consciente de que es parte del Todo.

Piscis: Es el redentor del mundo, mediador emocional de la humanidad. Para resolver la tensión entre lo conquistado en Cáncer y retenido en Escorpio, basta con dejar de resistirse a lo que hay y aceptar. Sensible a toda oscilación del alma, utiliza la fusión psíquica para ser mediador emocional con servicio y entrega. Es fundir conceptos y creencias opuestas por síntesis y fe. Sentimiento de que la humanidad es una gran alma. Esa compasión sana y redime. Perdonar errores es recuperar la inocencia del niño divino. Es redención de saber por piedad. Debe aprender como ofrecerse a si mismo como un regalo a la vida.

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